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¡Por fin llegó la Navidad! Es la época del año que más me gusta porque me encanta decorar la casa con un árbol lleno de adornos brillantes, y ver el alumbrado de colores en la calle. Pero lo que más me gusta es preparar el Bizcocho especial de Navidad.

Recuerdo que cuando era niña me fascinaba el trajín que había en la cocina durante la Navidad. Mi abuela cocinando y mis primos y yo desenado que llegaran la media noche para recibir los regalos, pero lo mejor era que la casa olía a Bizcocho de Navidad todo el día. Almendras, nuez, jengibre, canela, manzana, uvas y ciruelas pasas, arándanos y naranja. De solo pensarlo me dan ganas de volver a ser esa niña impaciente que se moría de ganas por comer el Bizcocho de Navidad ¡incluso antes de que mi abuela lo metiera en el horno, me encantaba comer un poco de masa cruda con el dedo!

 

Una tarta que primero fue una sopa

Mi abuela decía que para que una tarta quede bien hecha hay que mimarla. Por eso le gustaba prepararla de noche, cuando todos dormían, menos yo. A mí me gustaba escucharla y embriagarme con el aroma de sus tartas y de sus historias.

No sé si todo lo que me contó de la tarta negra era cierto, pero con sus relatos viajaba en el tiempo. Ella decía que el Bizcocho de Navidad se remonta al siglo XIV en el Reino Unido. Decía que por aquel entonces los ingleses preparaban un plato caliente que hasta tenía vacuno y cordero, con uvas y ciruelas pasas, especias y vino. Con el paso del tiempo se agregó a la receta migas de pan, huevos y frutas secas, hasta convertirse en una tarta.

Decía también que esta masa llegó a nuestra mesa hace muchos años, cuando los ingleses no regalaron la receta del Christmas pudding. Hoy en día, el Bizcocho especial de Navidad es una tarta que se come durante las fiestas decembrinas y también en bodas, cumpleaños y bautizos.

El toque secreto de La Merendona

Una de las cosas que me enseñó mi abuela es que no hay nada mejor para demostrarle a nuestros seres queridos lo importantes que son con un bocado dulce para el corazón.

Ella adoraba las tradiciones, pero también le gustaba innovar y darle un toque personal a cada una de sus recetas. Por eso en La Merendona preparamos el Bizcocho especial de Navidad con una textura un poco más húmeda que la receta clásica, y cambiamos el vino por Pedro Ximenez. Te aseguro que es el toque perfecto para una explosión de sabor y dulzura.

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo!

 

 

 

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